
Cuantas veces creemos sentir cosas, que de un momento a otro se vuelven nada y hacen que nos cuestionemos... ¿realmente sentí lo que creía? y muchas veces la respuesta es no. Otras muchas veces, la pregunta queda inconclusa, y nisiquiera uno mismo se puede responder. A mi edad, preguntas como esa invaden la mente cada cinco segundos, cuestionando cada movimiento, pensamiento, o palabra que proviene de mí (o de cada persona). Nos preocupamos demaciado del exterior, y nos olvidamos de que adentro hay algo mucho más importante... Un corazón que late mil veces por minuto. Un alma, que necesita alimentarse de amor, de ternura, y de aprendizaje. Una persona, en proceso de crecimiento que necesita entregar apoyo, y que se lo den también.
♥ 18:25