Trata de aprehenderlas y se le escapan. Por movilizar afectos ajenos, olvidó movilizar el propio. Eso se lo repite diez veces a si misma a ver si se convence. Por generar sentimiento en los demás, olvidó generarlos en sí misma. Por estar atenta al sentir del otro, no se sintió ella. Algo le taladra el corazón al comprender que por mirar a través de otros, no vio. Por encender a los demás, se apagó. Y ahora no sabe qué hacer con tanta desolación. Como si el desgarro no tuviera fin. Ahí, cada día.Ese dolor callado. Ese que no es espectacular, pero que siempre está. Y al no ser extremo, no se excusa a sí mismo. Ese silencioso, humilde, ese dolor anónimo. El que humedece pero no empapa. El que envenena y no mata. Ese dolor, por la p*ta, ese de los duelos que llevo... Ese dolor.