Tu voz se escucha en mi mente, y se intensifica cuando intento arrancarte de ella. Tu aroma entra por mi nariz, recorre mi cuerpo, revuelve mis hormonas. Tu imagen me descoloca, me distrae. Y dime, ¿para qué? ¿de qué me sirve? ¿de qué te sirve? Si después de todo... No te interesa. Y eso me motiva. Tengo ganas de jugar, y no temo perder siendo la única jugadora. Ya es tarde para arrepentirse. Es in circulo vicioso. ¿Qué quieres? te doy lo que sea. ¿Sabes qué pido a cambio? Algo tan simple, tan puro, tan fácil de dar... Y aún sabiendo que no lo voy a conseguir, no hago nada por evitarlo. Y me enamoras, y me enloqueces, y me haces mal. Y te odio, y te amo... Y es oficial, perdí la cabeza.